En menos de 48 horas, el departamento de Santa Cruz fue escenario de tres brutales asesinatos que han conmocionado a la opinión pública debido a la crueldad y precisión con la que se ejecutaron los ataques. El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, afirmó que estos hechos no son incidentes aislados, sino acciones coordinadas por estructuras criminales bien organizadas.
«Cuando presenciamos ataques planificados, múltiples disparos en espacios públicos o zonas limítrofes, estamos frente a organizaciones que operan sin improvisación», subrayó la autoridad. Según Justiniano, la violencia que afecta a Santa Cruz refleja un entramado delictivo con alto grado de planificación y estructura.
En sus declaraciones, el viceministro desglosó los casos bajo investigación por la Policía Boliviana y el Ministerio Público: un ataque armado en San Matías posiblemente vinculado a un ajuste de cuentas; un asesinato durante un evento deportivo cuya motivación aún se indaga; y el homicidio de un ciudadano extranjero en una zona fronteriza, lo que evidencia el carácter transnacional del crimen.
Frente a este panorama, Justiniano sostuvo que la acción estatal debe ir más allá de respuestas inmediatas tras cada crimen. La estrategia debe centrarse en desarticular las redes criminales, su logística y, fundamentalmente, cortar el financiamiento que sustenta estas organizaciones. «Sin golpear el dinero, el crimen se reconstruye», advirtió el viceministro, enfatizando la necesidad de un enfoque integral para combatir la violencia en la región.
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