La selección boliviana de fútbol ha comenzado su camino hacia el Mundial 2026 con una sensación de esperanza y determinación. En la madrugada del lunes, los jugadores partieron desde el aeropuerto Viru Viru en Santa Cruz, rumbo a Monterrey, México, donde se enfrentarán a Surinam el próximo 26 de marzo. Este encuentro no es solo un partido; es la primera final en busca de un repechaje que podría llevar a Bolivia a una cita mundialista.
El capitán Luis Haquín destacó la fuerza y unidad del equipo, afirmando que “la virtud de este grupo es que sueña y está convencido de lo que quiere”. Estas palabras resuenan con la pasión que caracteriza al fútbol boliviano, un deporte que va más allá del juego, representando la identidad y el anhelo de millones de aficionados.
El primer desafío ante Surinam es crucial, ya que el ganador tendrá la tarea de superar a Irak cinco días después, en un segundo partido que definirá el destino mundialista de la Verde. La presión está palpable, pero la confianza parece ser el motor de esta selección. Haquín, en un emotivo discurso durante la despedida de los hinchas, subrayó la importancia de estar «unidos» y de compartir un objetivo común: clasificar al Mundial.
El defensor también expresó el compromiso total del equipo, mencionando que están dispuestos a dar lo mejor de sí en el campo: “De ser necesario, derramaremos sangre para ganar el boleto”. Estas palabras reflejan la intensidad y la entrega que los jugadores están dispuestos a ofrecer por su nación.
El viaje hacia Monterrey simboliza más que un desplazamiento físico; es un anhelo colectivo de una generación que sueña con ver a su país en el escenario mundial. La afición boliviana siempre ha estado presente, apoyando incondicionalmente a la selección, y ahora, más que nunca, esperan que sus sueños se conviertan en realidad.
Con el partido a la vista, la selección boliviana no solo lleva consigo equipamiento y estrategias, sino también las esperanzas de todo un país que anhela vivir la experiencia de un Mundial. A medida que se acercan las fechas decisivas, el espíritu de lucha y la convicción de cumplir sus objetivos serán el hilo conductor de su travesía en tierras mexicanas. La cuenta regresiva ha comenzado, y la Verde está lista para luchar por su sueño.
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