Los habitantes de La Paz, con lágrimas en los ojos, claman al Gobierno y a los líderes de la COB y del sector campesino que pongan fin a esta crisis cuanto antes. Exigen poder vivir en paz. Desde el Ejecutivo confían en que estos sean los últimos días de conflicto sin recurrir a la violencia.
El occidente boliviano, en particular la ciudad de La Paz, afronta ya un segundo mes de crisis caracterizado por bloqueos en las carreteras, falta de combustible y la ausencia de un diálogo efectivo entre el Gobierno y los sectores movilizados. A las dificultades diarias se suma un trágico costo humano: una joven paciente oncológica de 24 años falleció ayer en Oruro tras no poder ser trasladada a La Paz para continuar un tratamiento especializado debido a los cortes de rutas.
La joven padecía coriocarcinoma, un tipo agresivo de cáncer de ovario en estado avanzado, y requería radioterapia urgente. Su traslado estaba programado para el 8 de mayo, pero fue imposible concretarlo a causa de los bloqueos. Permaneció internada en el hospital oncológico de Oruro hasta su fallecimiento. Con este caso, ya son cinco las víctimas vinculadas directamente a los bloqueos.
La oncóloga Pamela Aramayo advirtió que otros 12 pacientes necesitan ser derivados a La Paz y Sucre para recibir atención especializada, mientras ocho continúan aguardando radioterapia. Desde el Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Oruro indicaron que esta situación refleja el impacto directo de los bloqueos sobre la prestación de servicios médicos.
Mientras tanto, en las calles paceñas crecen el agotamiento, la incertidumbre y la frustración de una población que afronta día a día mayores dificultades para acceder a alimentos y combustible.
En este contexto, el presidente Rodrigo Paz defendió la búsqueda de la reconciliación y solicitó paciencia a la ciudadanía. Durante un acto en Cochabamba, donde presentó las ventajas de la Ley 1722 de alivio tributario, afirmó que su prioridad sigue siendo hallar una solución negociada al conflicto. “Mi compromiso democrático es reconciliar, lo que implica tener paciencia en aspectos que a veces no todos comprendemos. Confío en que esto dará resultados”, expresó el mandatario.
No obstante, este llamado contrasta con el ánimo reinante en las calles de La Paz. Las largas colas para adquirir alimentos, la espera interminable en las estaciones de servicio y el constante aumento de precios elevan la tensión social a niveles críticos. “Bs 120; Bs 170 por un kilo de carne de res; Bs 70 por media docena de huevos. ¿Hasta cuándo? Señor Mario Argollo (líder de la COB), póngase la mano en el corazón y déjenos vivir tranquilos a los paceños. ¿Qué le hemos hecho, señor Presidente? ¿Por qué no dicta estado de sitio de una vez? Tengan piedad de nosotros. ¿Hasta cuándo nos harán sufrir?”, suplicó entre lágrimas una mujer mayor.
Ayer, un grupo de transportistas irrumpió en un acto público para exigir al alcalde de La Paz, César Dockweiler, gestiones concretas frente a la escasez de gasolina. “Llevamos tres días y tres noches esperando cargar combustible. Como autoridad electa, le solicitamos gestionar el abastecimiento”, demandaron los conductores.
Dockweiler había participado en un acto oficial en el Obelisco donde izó la bandera nacional. Sin embargo, la ciudad permanecía paralizada por la falta de carburantes.
“Estoy convencido de que en los próximos días, y Dios mediante, el sufrimiento, especialmente en el departamento de La Paz, llegará a su fin. Pero eso debe lograrse mediante grandes acuerdos basados en la reconciliación”, declaró Paz desde Cochabamba. “Esta semana es clave”, añadió luego el ministro Mauricio Zamora al reiterar el llamado al diálogo.
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