Durante la noche del miércoles, el Senado y la Cámara de Diputados del Congreso chileno aprobaron con amplia mayoría, pese a los debates previos, una normativa que establece medidas temporales para controlar el costo del keroseno doméstico. Este jueves, entraron en vigor las significativas alzas en los valores de la gasolina y el diésel anunciadas por el gobierno del recién asumido presidente José Antonio Kast, quien promulgará su primera ley con iniciativas de mitigación ante la preocupación por el encarecimiento del costo de vida.
La legislación, ya lista para su promulgación y publicación, busca evitar un aumento desmedido en el precio de este combustible esencial para la calefacción durante las estaciones de otoño e invierno. Sin embargo, la subida de los precios generó rechazo social y las primeras protestas contra la nueva administración, tras el anuncio realizado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, el pasado lunes. Según sus declaraciones, el precio de la gasolina se incrementó en un 32% y el del diésel en un 62%, marcando la segunda mayor variación al alza en la historia nacional.
El ajuste representó un aumento de 0,41 dólares por litro (370 pesos chilenos) para la gasolina de 93 octanos y de 0,64 dólares por litro (580 pesos chilenos) para el diésel, combustible usado principalmente por vehículos pesados como camiones, buses, transporte empresarial y maquinaria agrícola.
Adicionalmente, la ley contempla la entrega de subsidios para aminorar el impacto en taxis, colectivos y transporte escolar —este último incorporado luego de un intenso debate—, y establece exenciones para las pequeñas y medianas empresas frente a la mayor carga tributaria, modificando el beneficio fiscal del IVA asociado al gasto en combustibles para firmas no dedicadas al transporte.
Repercusiones regionales
El Ejecutivo anunció también la congelación del precio del transporte público hasta fin de año exclusivamente en la Región Metropolitana, quedando fuera las demás regiones del país.
Por su parte, la Asociación de Buses Interurbanos de Chile (ABI A.G.) advirtió que cada incremento de 0,10 dólares (100 pesos chilenos) en el combustible representa un aumento de 1,09 dólares (1.000 pesos chilenos) en el valor de los pasajes para trayectos extensos, de aproximadamente mil kilómetros. Este costo podría elevarse incluso hasta 2,19 dólares (2.000 pesos chilenos) si se incluyen otros gastos asociados.
Carolina Navarrete, gerente general del gremio, prevé alzas en tarifas entre el 35% y 45%, debido a que el Gobierno no contempló medidas para el transporte público fuera de Santiago, que mueve alrededor de 60 millones de pasajeros al año.
El fuerte aumento del diésel, que pasó de 1,03 a 1,67 dólares por litro (de 950 a 1.530 pesos chilenos), impacta directamente en el sector transporte, especialmente en el segmento de camiones que distribuye cerca del 98% de los productos en Chile, según reportó el gremio.
La Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile explicó que para un vehículo que consume 500 litros con un rendimiento de 2,5 km por litro en un recorrido de mil kilómetros, el gasto en combustible sube de unos 520 a 836 dólares (de 475 mil a 765 mil pesos chilenos). Además, el combustible representa en promedio un 40% del costo total del servicio de transporte, lo que implica un aumento aproximado del 20% en los costos logísticos que acabarán trasladándose a los consumidores finales, señaló el vocero Diego Ramírez.
Protestas y cacerolazos
Horas después del anuncio oficial, se registraron largas filas de vehículos a la espera de abastecerse en estaciones de servicio a lo largo del país. La ministra de Energía, Ximena Rincón, aseguró que no existe riesgo de desabastecimiento, a pesar de que se detectaron casos puntuales donde algunas gasolineras debieron cerrar temporalmente por falta de stock.
Desde el martes, diversos colectivos han protestado contra el incremento en distintos sectores de la capital, incluyendo intervenciones en estaciones del metro que obligaron a suspender temporalmente el servicio ferroviario por motivos de seguridad, además de cacerolazos en varios barrios de Santiago.
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