La reciente modificación en el esquema cambiario de Bolivia ha empezado a reflejarse en una tendencia al alza del tipo de cambio oficial del dólar, impulsada principalmente por las exportaciones mineras y con expectativas de estabilización gracias al aporte del sector agroindustrial.
En las dos últimas semanas, la cotización oficial del dólar incrementó 67 centavos, evidenciando las primeras tensiones en el mercado financiero ante un panorama económico incierto y la anticipación de nuevos ingresos de divisas provenientes tanto de financiamiento internacional como de exportaciones.
Datos del Banco Central de Bolivia (BCB) revelan que el tipo de cambio bajo el nuevo sistema comenzó el 29 de junio en Bs 9,73, cerrando dicha jornada en Bs 9,76 y manteniendo una progresión ascendente que alcanzó Bs 10,40 para el día de ayer, 12 de julio.
Carlos Aranda, economista y experto en finanzas, explicó que desde la adopción del régimen de tipo de cambio flexible, la cotización oficial experimentó una subida de entre 50 y 60 centavos en quince días. Según Aranda, el principal reto radica en garantizar una oferta suficiente de divisas para respaldar el nuevo sistema, luego de que la anterior política de tipo fijo perdiera credibilidad tras la caída de las reservas internacionales y la escasez de dólares.
El especialista destacó que las divisas que ingresan al país provienen mayormente del sector privado, especialmente de los exportadores de minerales. “Los bancos comerciales están adquiriendo dólares en el mercado privado, con los exportadores auríferos como protagonistas en la determinación del comportamiento del dólar”, detalló.
Bolivia mantiene hasta mayo un superávit comercial cercano a los 1.300 millones de dólares, impulsado fundamentalmente por los altos precios internacionales de los minerales, lo cual ha contribuido a aliviar temporalmente las presiones sobre el tipo de cambio.
No obstante, Aranda subrayó que estos dólares privados no son suficientes para fortalecer las reservas del Banco Central, y sostuvo que el financiamiento externo será crucial para sostener la transición cambiaria. “El Banco Central carece de la capacidad necesaria para inyectar dólares al mercado; los recursos deberán llegar mediante créditos internacionales, ya que no existen otras vías para atraer esas divisas”, puntualizó.
Por su parte, el Gobierno atribuye el aumento en el tipo de cambio oficial a un periodo natural de ajuste inherente a la transición hacia un nuevo régimen, y prevé que el mercado se estabilice con la llegada de nuevas divisas, especialmente provenientes de las exportaciones agroindustriales, cuyas liquidaciones suelen efectuarse entre finales de julio y agosto.
“Al realizar un cambio de régimen cambiario después de casi cuatro décadas de mantener uno estable, es previsible observar movimientos en el tipo de cambio. Sin embargo, en el caso boliviano, estas fluctuaciones son menores a lo esperado en escenarios similares”, afirmó un vocero oficial.
De esta manera, Bolivia encara una fase clave en su política cambiaria, con la expectativa de consolidar un mercado más flexible y sostenible que responda a las dinámicas internacionales y fortalezca su economía a largo plazo.
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