El ministro de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, Óscar Mario Justiniano, reveló que en los últimos meses se identificaron serias irregularidades en la adquisición de bobinas para la producción de leche en plantas ubicadas en Achacachi (La Paz), San Andrés (Beni) y Challapata (Oruro). Las investigaciones apuntan a la posible adjudicación dirigida de contratos dentro de la Empresa Boliviana de Alimentos y Derivados (EBA) para favorecer a una única empresa proveedora.
El informe ministerial detalla que funcionarios de la estatal habrían incumplido procedimientos establecidos en el Decreto Supremo 181, gestionando compras mediante cinco Fondos en Avance por un valor total de 1.225.100 bolivianos, asignados directamente a un solo proveedor. Estos recursos fueron distribuidos en cuentas individuales del Sistema de Gestión Pública de Bolivia (SIGEP) a nombre de cinco empleados implicados.
En respuesta a esta situación, la autoridad gubernamental confirmó la destitución inmediata del gerente ejecutivo de EBA, así como de los jefes de las gerencias Financiera, de Producción y Legal, además de varios jefes de unidad y técnicos involucrados en la recepción y transferencia de fondos. Para encaminar la institución, fue nombrada Mónica Roca como nueva gerente ejecutiva, quien ya conformó un renovado equipo directivo.
Actualmente, el caso está bajo auditoría e investigación exhaustiva por parte del Ministerio. El ministro Justiniano subrayó que no se tolerarán actos de corrupción ni desviaciones que perjudiquen los recursos públicos ni la integridad de los trabajadores, marcando una política de “cero tolerancia” frente a estas prácticas ilícitas. “No se puede estafar al pueblo boliviano”, enfatizó.
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