El área de emergencias atiende a 10 menores críticos con solo dos profesionales. El personal exige 35 contratos fijos y denuncia la escasez de medicamentos, aires acondicionados averiados y un ascensor sin funcionar.
SANTA CRUZ.– El servicio de emergencias del Hospital de Niños ha tocado fondo. La falta de espacio, infraestructura adecuada y personal médico ha desencadenado un colapso que pone en riesgo la vida de los pacientes pediátricos más delicados de la ciudad. Actualmente, el área de reanimación atiende a 10 menores entubados bajo el cuidado de apenas dos licenciadas en enfermería, mientras que otros 17 niños permanecen en observación y dos pacientes tuvieron que ser acomodados en los pasillos ante la falta de camas.
El panorama es tan crítico que dos camas de la Unidad de Terapia Intensiva se encuentran cerradas por falta de condiciones operativas. Ante esta emergencia, que se hizo pública tras la insistencia de la dirección y la jefatura de enfermería, el sector salud exige la asignación urgente de 35 ítems (puestos de trabajo fijos financiados por el Estado) para poder cubrir la abrumadora demanda que satura el nosocomio.
El riesgo para los menores en estado crítico es altísimo debido a la falta de vigilancia personalizada. “En un paciente entubado, necesita monitorización constante y una enfermera exclusiva para su control”, explicaron las trabajadoras de turno, advirtiendo que la escasez no se limita solo a los recursos humanos. El hospital también sufre un grave desabastecimiento de medicamentos e insumos médicos básicos para el día a día.
A esta precariedad logística se suman las graves fallas en la infraestructura del edificio. El sistema de aire acondicionado está averiado en plena época de altas temperaturas, empeorando el ambiente para los enfermos y el personal, mientras que el ascensor principal no funciona, lo que convierte el traslado de los niños en estado crítico en una maniobra de alto riesgo. Además, el personal lamenta que las bajas médicas y los permisos prenatales no sean cubiertos con reemplazos, sobrecargando aún más a las pocas enfermeras disponibles en sala.
Cansadas de sostener el sistema a medias, las trabajadoras aseguraron que esta crisis no es reciente. “Esto viene de hace mucho tiempo. Hemos estado tapando y tapando. No hay un compromiso real de nuestras autoridades”, sostuvo una de las licenciadas afectadas. En un desesperado llamado a la Gobernación y al Ministerio de Salud, el personal fue contundente sobre la gravedad de su labor: “Nosotros no somos personal administrativo. Aquí no podemos dejar un documento y ya. Trabajamos directamente con vidas humanas”.
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