Este insecto, originario exclusivamente de la región de la Chiquitanía, logró captar más de 300.000 votos y se hizo acreedor de un premio destinado a la conservación de su población.
El escarabajo tigre chiquitano se coronó vencedor del Uproar Conservation Challenge. En la última etapa del concurso, esta diminuta criatura acumuló más de 300.000 apoyos y obtuvo un galardón de 10.000 dólares, suma que será dirigida al Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado para proteger la especie.
“El escarabajo pertenece al grupo de los denominados escarabajos tigre. Bolivia alberga 102 especies de estos escarabajos y, de ellas, 21 son exclusivas de nuestro territorio”, detalló Ariel Céspedes, presidente de la Sociedad Boliviana de Entomología, en el programa A Primera Hora de EL DEBER.
Esta especie solo se encuentra en la Chiquitanía boliviana y tiene un tamaño aproximado de un centímetro. A pesar de su reducida dimensión, logró imponerse en la final frente a tres competidores en el Desafío de Conservación de Uproar, organizado por el Zoológico de Indianápolis y la Comisión de Supervivencia de las Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Un insecto experto en disfraz natural
“Estos escarabajos suelen depositar sus huevos en la arena, de donde emerge una larva que es cazadora. Cuando algún insecto pasa cerca, la larva lanza arena con su cabeza provocando que la presa caiga en un agujero, donde es consumida. Luego evoluciona a pupa y finalmente a adulto. La fase adulta posee élitros, que son alas que le permiten volar, y sus tonos metálicos actúan como un mecanismo de camuflaje”, explicó.
Agregó que se trata de un insecto sumamente rápido que se alimenta de otros insectos, desempeñando un papel fundamental en el equilibrio ecológico.
Asimismo, Céspedes mencionó que investigaciones realizadas por Fernando Guerra y Julieta Ledezma analizaron la distribución de esta especie y concluyeron que, debido a la transformación del bosque chiquitano por incendios y deforestación, el escarabajo ha sido clasificado en estado de peligro de extinción.
“Este escarabajo no representa una plaga; por el contrario, ayuda a controlar otras poblaciones, ya que es un depredador natural que consume insectos como mosquitos y moscas”, explicó el entomólogo.
El escarabajo tigre se impuso en el Desafío de Conservación de Uproar
Sobre la consagración del insecto, avalada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Céspedes destacó que este concurso busca promover la conciencia ambiental, especialmente respecto a especies en alto riesgo. Los fondos recaudados serán una contribución valiosa para su preservación.
“Confío en que este proyecto impulse políticas específicas a nivel municipal (…) En 2020 se estimaba que quedaban apenas tres individuos. Fue un gran hallazgo porque en evaluaciones previas en comunidades no se encontraba el escarabajo y su reaparición indica que el bosque chiquitano aún alberga estas poblaciones”, afirmó.
La persona que llevó al escarabajo tigre chiquitano al reconocimiento mundial fue Julieta Ledezma, quien recopiló datos junto a David Nelson y postuló la especie al certamen, poco antes de convertirse en ganadora. Ledezma labora en el Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado.
Céspedes anticipa que el Museo Noel Kempff Mercado evaluará el nivel de amenaza sobre la especie, promoverá nuevos estudios y fomentará actividades educativas en las comunidades locales.
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