A poco más de una semana de asumir el mando, el gobernador electo de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, reveló que la Gobernación enfrenta un déficit millonario y adelantó una reestructuración con el objetivo de optimizar la administración pública departamental.
En declaraciones ofrecidas este martes, Velasco informó que reducirá el número de secretarías en su próximo gabinete y subrayó la necesidad de instaurar una “pausa administrativa” en la gestión saliente del gobernador Luis Fernando Camacho. Según el mandatario electo, se estarían intentando realizar contrataciones urgentes que podrían agravar la situación financiera del ente departamental.
Velasco puntualizó que ha recibido alertas, a través de la vicegobernadora electa Paola Aguirre, sobre presuntas gestiones para contratar personal eventual y consultorías por seis meses justo antes del relevo institucional. “No tiene sentido efectuar nuevas contrataciones. La pausa administrativa busca evitar compromisos financieros adicionales para la Gobernación, que actualmente carece de recursos suficientes”, expresó.
En una entrevista con la red UNITEL, el futuro gobernador detalló que la Gobernación cerró el año pasado con pérdidas superiores a 500 millones de bolivianos y mantiene una planilla que supera los 3.350 funcionarios, estructura que calificó como “un monstruo grande e ineficiente”. En respuesta, anunció una profunda reingeniería orientada a disminuir la burocracia y aumentar la eficacia, instaurando una administración más pequeña, ágil y enfocada en la atención ciudadana.
En ese marco, Velasco confirmó que se fusionarán algunas secretarías para reducir de siete a aproximadamente seis las carteras departamentales, con el fin de optimizar la organización interna. “Actualmente tenemos entre siete y ocho direcciones; buscaremos bajar al menos dos para consolidar cerca de seis,” detalló.
El gobernante electo también aseguró que mantendrá a los profesionales capacitados dentro de la institución, enfatizando que no pretende reemplazar todo el personal, sino mejorar la eficiencia del trabajo público. “No vamos a cambiar a absolutamente todas las personas, pero sí necesitamos eficiencia”, concluyó.
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